los años como el viento se te cuelan hasta el último rincón donde la esperanza solía jugar a la escondida vos creyendo que te salvabas yo creyendo que no podrían encontrarme como el agua que busca el surco propicio donde anidar horada mi carne tu carne la humana finitud ya no podemos escondernos ni guarecernos en el abrazo tan sólo en la palabra hoy madre de todos los refugios
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