no esperes de mi un poema no esperes calma ni dulces en los dìas de fiesta quizàs un mar rugiente que arremete ante la cercanìa el acìbar que recorre mis venas su peremne indiferencia estalla ante los labios espera a que la roca se vuelva lìquida a que este frìo deje las tierras de Groenlandia y entonces podamos escribir la mejor de las historias
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